31 Oct ¿No puedes concentrarte?
¿No puedes concentrarte? El exceso de dopamina podría ser la culpable.
Vivimos en un mundo donde las pantallas parecen ser una extensión de nosotros mismos. No recuerdo la última vez que vi una película de principio a fin sin interrumpirla para revisar mi móvil. Tampoco puedo leer un libro más de media hora sin consultar el correo o responder a mensajes. La constante necesidad de conectividad y gratificación instantánea parece estar minando nuestra capacidad de concentración. La conversación que tuve con amigos el fin de semana pasado me hizo reflexionar sobre cómo este exceso de dopamina, la sustancia química asociada con el placer y la recompensa, podría estar afectando nuestra capacidad de enfocarnos.
Consejos de los expertos para aumentar tu capacidad de concentración
- Postergar la recompensa: No es necesario renunciar completamente a la dopamina rápida, pero sí es útil aprender a posponerla. Por ejemplo, dejar el móvil en la taquilla mientras hacemos ejercicio permite que nos concentremos en la actividad sin distracciones. Lo que suceda en la red puede esperar una hora y media.

- Meditar y/o hacer manualidades: Actividades que requieran creatividad y manualidad, como tejer, hacer cerámica o pintar, pueden ayudar a mejorar la concentración. Estas prácticas nos obligan a centrarnos en el presente y a desconectar de la estimulación constante de las pantallas. Intenta dedicar tiempo a estas actividades al menos una vez a la semana.

- Hacer una lista de prioridades: Identificar qué es urgente, importante y qué puede esperar ayuda a gestionar mejor el tiempo y reducir el estrés. Nuestro cerebro no está diseñado para alternar entre tareas constantemente; enfocarnos en una cosa a la vez es más eficiente. Esta estrategia es aplicable tanto en el ámbito personal como profesional.

- Tener una rutina de higiene de sueño: Establecer una rutina antes de dormir, como desconectar el móvil al menos una hora antes de acostarse, puede mejorar la calidad del sueño y, por ende, la concentración. Dedica este tiempo a actividades relajantes como ver una película, leer, hablar con alguien cercano o seguir una rutina de cuidado personal. Este paso, aunque indirecto, es fundamental para mantener una buena capacidad de concentración a largo plazo.


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