La Matriz de Eisenhower: cómo organizar tu tiempo con claridad

La Matriz de Eisenhower: cómo organizar tu tiempo con claridad

La productividad no siempre depende de hacer más, sino de aprender a elegir mejor. En ese camino, la Matriz de Eisenhower se convierte en una herramienta práctica para ordenar tus tareas según dos criterios: importancia y urgencia. Al clasificar lo que tenés pendiente, entendés que no todo merece el mismo nivel de atención.

Importante y urgente: Son tareas que exigen acción inmediata, como entregar un informe clave o resolver un imprevisto. La recomendación es planificarlas con anticipación para que no se acumulen ni dominen tu día.

Importante pero no urgente: Estas actividades impactan en tus metas a largo plazo y en tu bienestar: hacer chequeos de salud, tomar una clase de yoga o diseñar un plan de carrera. Darles espacio real en tu agenda es clave para crecer sin vivir apagando incendios.

Urgente pero no importante: Son demandas que parecen impostergables pero generan poco valor, como responder correos de baja relevancia. Lo mejor es delegarlas o resolverlas de manera rápida, evitando que consuman tu energía.

Ni urgente ni importante: Se trata de distracciones como scrollear en redes sin rumbo o mirar series de forma automática. Reducirlas o eliminarlas es la mejor inversión de tiempo.

Adoptar la Matriz de Eisenhower no significa llenar tu agenda, sino aprender a priorizar con claridad lo que realmente te acerca a tus objetivos y bienestar.

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