08 Oct Cómo cuidar el cabello de baja porosidad
El cabello de baja porosidad se caracteriza por tener cutículas muy cerradas, lo que dificulta la absorción de productos. Aunque retiene la hidratación durante más tiempo, es común que se acumule residuo de champús, acondicionadores y tratamientos, lo que puede dejarlo pesado y sin vida. Por eso, la limpieza y los productos adecuados son clave para mantenerlo saludable.

Para evitar acumulación, conviene usar champús clarificantes de forma ocasional, que eliminan residuos sin resecar. Cuando apliques tratamientos de hidratación, el calor suave, como toallas calientes, ayuda a abrir las cutículas y permite que los productos penetren mejor. Además, es recomendable optar por acondicionadores ligeros, enriquecidos con aloe vera u otros ingredientes suaves, que aporten hidratación y manejabilidad sin apelmazar el cabello.

Independientemente del tipo de porosidad, existen prácticas generales que mejoran la salud capilar: elegir productos adecuados a tu tipo de cabello, mantener hidratación profunda, protegerlo del calor de secadores o planchas, y mantener hábitos de hidratación interna, como beber suficiente agua. Una rutina constante asegura que el cabello se mantenga brillante, flexible y libre de acumulación.

Con estos cuidados, el cabello de baja porosidad puede lucir suave, manejable y saludable, optimizando los beneficios de cada producto y evitando la frustración de que los tratamientos no hagan efecto. La clave está en combinar limpieza, hidratación y productos ligeros de manera constante.

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