19 Feb Síntomas de la tiroides en la piel
La piel puede ser uno de los primeros órganos en reflejar una alteración de la glándula tiroides. Existen seis signos cutáneos especialmente notorios que ayudan a identificar una irregularidad tiroidea. En líneas generales, la piel tiende a volverse gruesa, seca y áspera en casos de hipotiroidismo, mientras que en el hipertiroidismo se presenta más delgada, suave y húmeda.

En el hipotiroidismo, la producción insuficiente de hormonas provoca una disminución del metabolismo. Esto genera vasoconstricción cutánea periférica, descenso de la temperatura corporal, menor síntesis de esteroles epidérmicos y una reducción en la secreción de las glándulas sebáceas. Como consecuencia, la piel suele mostrarse seca, fría, pálida y engrosada.

También pueden aparecer carotenemas, que dan un tono amarillento a palmas, plantas y pliegues nasolabiales, facilidad para la aparición de hematomas, livedo reticularis en extremidades, disminución de la sudoración, eccema craquelado y una cicatrización más lenta. En casos avanzados, es frecuente el edema periorbitario, en manos y pies, junto con rasgos faciales engrosados.

Por el contrario, el hipertiroidismo se caracteriza por un exceso de hormonas tiroideas. A nivel dermatológico, se manifiesta con una piel fina, lisa, húmeda y ligeramente caliente. Es habitual el enrojecimiento facial y de las palmas, así como un aumento marcado de la sudoración debido a la hiperactividad de las glándulas sudoríparas. También puede asociarse a vitíligo, urticaria, alopecia areata y mayor fragilidad capilar. Reconocer estos cambios cutáneos puede ser clave para una detección temprana y una consulta médica oportuna.

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